martes, 5 de julio de 2016

BDSM: Introducción Addendum II, Aftercare


El aftercare (o cuidados posteriores en español) es una de las prácticas más importantes y representativas de la cultura BDSM, casi tanto que prácticamente es un ritual en casi toda relación que se piense tener.

El aftercare consiste en mostrar el lado amable, conciliador y reconfortante al sumiso después de una sesión. Puede ser en forma de cariño, hablando de lo que os ha gustado y lo que no o atendiendo a las heridas que se hayan podido producir durante los juegos y no estaban previstas, lo importante es mostrar que el dominante se preocupa por el bienestar, tanto físico como mental, del sumiso con el que ha estado.

Lógicamente el aftercare no es algo orientado a que se vuelva a realizar un juego o sesión dentro de poco, sino algo orientado a proteger a tu sumiso como si fuera oro en paño. Un dominante propiamente dicho debe asegurarse de que no ha sufrido daños serios o duraderos como hematomas, arañazos, moretones, mordiscos, músculos montados... y, si así fuera, atenderlos cuanto antes para que no se conviertan en marcas permanente o serios problemas de salud y movilidad.
Al igual que el cuerpo también hay que atender a la mente. Haciendo hincapié a si le ha gustado la sesión, especialmente si se ha puesto en práctica algo nuevo o se han utilizado herramientas nuevas.
Pregunta su opinión y no le hagas sentir como si sólo acabara siendo un desahogo, la persona que has atado no es un juguete, es alguien que te da placer. Y si está dispuesto a eso, debes cuidarlo.
Pide su opinión y no tengas miedo a mostrar tu inexperiencia en areas que no conozcas demasiado. No hay nada más placentero y reconfortante que explorar un camino junto a tu sumiso y aprender los dos juntos los caminos de la carne y la mente.

Este también puede ser el momento para abrir la conversación a explorar nuevos límites y planificarlo con la parte sumisa. Si bien es sólo recomendado hacerlo cuando ya habéis llegado a estar en un punto cómodo, conozco a la suficiente gente como para saber que hay personas que se les agotan sus preferencias extremadamente rápido cuando la pasión se sube por las nubes.


Aunque puede parecer que el aftercare es algo de lo que el dominante debe encargarse de forma exclusiva, no lo es. Una vez que las cuerdas se han desatado, que los gemidos han parado y los cuerpos están en estado tembloroso con vuestras extremidades sin responder muy bien sois dos personas las que quedáis ahí.
Humor, restarle importancia a errores, darse cariño, mostrarse interesado en cosas que se hayan hecho o se quieran hacer... todo eso son cualidades que tanto un dominante como un sumiso deben compartir, aunque eso no se encuentre ni siquiera en relaciones vainilla, por eso si lo encontráis sabréis que alguien que os trata bien después de haber sido bien follados es alguien de bien que merece dedicación y respeto, independientemente de su rol o experiencia.

El aftercare es uno de los conceptos que forman el núcleo que conforma la esencia del BDSM. Es una de esas cosas que si no existiera y no se llevara tan ritualísticamente haría que cualquier práctica se volviera un simple abuso, un simple polvo sin más, sin sentido o complicidad, un mete-saca que no satisface más que por unos minutos.

Tenedlo en mente la próxima vez que tengáis una sesión planeada. Hasta si lees esto por mera curiosidad y no te interesa el mundo del BDSM.

Si tu pareja te da placer, merece que la cuides.

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