sábado, 8 de diciembre de 2018

BDSM: La narrativa de una sesión. Qué es, cómo se realiza y cómo se desarrolla



Si en algún momento os habéis planteado la idea de "interpretar un papel" durante una sesión os habréis dado cuenta de lo que se necesita para desarrollarla: consistencia, personalidad, pasión, atrezzo, vestuario, experiencia... en esencia, cualquier clase de sesión en donde saques a relucir una personalidad que no sea "la de día", os daréis cuenta de que es un trabajo muy arduo.

Cuando se factorizan y dividen todas las prácticas que se realizan durante la sesión, os encontraréis con dos partes: una es la técnica necesaria para poder desarrollarlas. La otra es la personalidad y enfoque que tengas que usar para aplicarlas para el efecto que desees conseguir.
La primera, aunque más simple entre las dos, requiere de años de práctica y desarrollo para poder crear una técnica que llegues a considerar propia o, al menos, dominada. La otra, siendo más un rasgo característico de una persona, puede suponer un mayor problema el desarrollarla.

Es sobre la segunda parte de la que voy a hablar aquí, sobre la personalidad y enfoque que se le dé a una sesión y de cómo se combina con las técnicas que emplees para crear una sesión memorable.
Es importante recalcar que la narrativa es la continuidad de tu expresividad durante las acciones que realices en toda la duración de la sesión. El mantener una uniformidad de la narrativa ayuda a crear un papel dentro de esa habitación, dando asertividad a tu rol, sea de Dom o de sumiso.

El saber llevar adelante una narrativa no forma parte del Dom únicamente, sino también del sumiso. Aunque bien es cierto que los sumisos tienen más lugar para la improvisación y las reacciones naturales, es normal que esperen ciertas reacciones específicas por parte del Dom y, por ejemplo con una persona brat, es común que esas improvisaciones desarmen o modifiquen bastante la narrativa planeada y se tenga que pasar a una improvisada. Pero vamos por partes.

martes, 20 de noviembre de 2018

BDSM: El BDSM y la religión. Una aproximación a su permisividad dentro de las religiones mayoritarias



Lo primero que quiero dejar claro es que esto es un artículo de opinión. Buena o mala le dejo al lector que lo decida.

La relación del kink con la religión es una un tanto preocupante. Aunque gran parte de sus practicantes se consideran ateos o agnósticos en alguna manera, también existen grupos dedicados a compaginar una vida religiosa con el BDSM.
¿Pero es compatible? La mayoría de las religiones, especialmente abrahamánicas (cristianismo, judaísmo e islamismo) contienen en sus libros sagrados pasajes en contra de la sodomía, el erotismo, la masturbación y demás placeres que se suelen disfrutar con tesón por parte de los miembros del BDSM. Recordemos que el mismo Dios arrasó a la humanidad cuando ésta se dió al hedonismo en Sodoma y Gomorra o los infames Levítico y Deutoronomio de la Biblia donde, en esencia, se dictaminan todas esas leyes bíblicas tan absurdas como la muerte a aquellos que lleven la ropa de dos hilos distintos o el plantar cosechas diferentes una al lado de la otra (o el apedrear a homosexuales y gente que trabaje en Sabbath, por aquello del contexto).
Esto podría asegurar a cualquier fundamentalista religioso que el BDSM no es sino un pecado ante los ojos de Dios y en muchos casos es más que suficiente para ser juzgados y condenados en estados o comunidades religiosas.
Las comunidades kink han sido, y en algunos casos siguen siendo, perseguidos por los miembros de dichas religiones que no están a favor de algunas o todas las prácticas que componen nuestra querida afición.

sábado, 17 de noviembre de 2018

BDSM: Addendum IX. El subdrop



¿Conocéis el dicho que dice "cuanto más altos son más grande será la caída"? Eso es algo que se aplica al subspace extasiado y al estado de euforia en muchas personas tras una sesión.
Dicha caída recibe el nombre de "subdrop" y se define como un estado mental de depresión, confusión, terror o de sentirse inadecuado tras una sesión especialmente intensa.

Aunque suele ser algo infrecuente, no es raro encontrarse mal sin un motivo aparente tras la sesión. Esto es algo que se ha observado durante mucho tiempo y se produce más pronto o más tarde en cualquier relación D/s.
Hay que tener en cuenta la gran carga emocional, física y mental que se da durante la sesión. A veces a un sumiso le sirve para poder desprenderse de los agobios de su vida diaria, de sus complejos, de sus ataduras (irónicamente) con familia, trabajo o estudios... y esa desconexión tiene su precio cuando la realidad se vuelve a asentar en su vida.

Los respiros que suponen una sesión son un corte de la realidad llenado por sexo y movido por los instintos de perder o tomar el control de otra persona por un breve período de tiempo. Este respiro puede ser suave, produciendo un simple descontrol animal momentáneo, o puede ser fuerte, provocando una desconexión de la realidad y del yo que puede ser necesaria a la hora de sobrellevar el día a día.


domingo, 23 de septiembre de 2018

BDSM: Bondage & Shibari III, tipos de cuerpo, anclajes y columnas


Cuando preparamos una sesión  de shibari, debemos prestar atención a muchas cosas. Una de ellas es el tipo de cuerpo que posee una persona.

Los anclajes naturales de un cuerpo pueden variar de un sujeto a otro. Si dicha persona tiene más curvas puede poseer más anclajes o variar en otros. Por ejemplo, si una mujer tiene grandes pechos pero una cadera muy amplia, sería ideal hacer un arnés para sus pechos pero para su cadera tendrían que ser usados otros puntos de anclaje para la cuerda como las ingles o los muslos. Si por otro lado fuera al contrario teniendo poco pecho pero una cadera más definida, un arnés de pecho no tendría el anclaje necesario para sujetarse por debajo del mismo, ocasionando que la cuerda resbalara en algún momento y no ofreciera la suficiente tensión para mantenerse, mientras que el de la cadera tendría la sujección ósea perfecta para crear un arnés de pierna o pelvis sin verse clavado en la piel.

lunes, 13 de agosto de 2018

BDSM: La cesión, cuando se comparte a una persona



Dentro del BDSM existen una gran cantidad de mitos, leyendas y desinformación. Si bien en su gran mayoría todas esas historias son una gran metira, hay algunas que están basadas en ciertas prácticas reales.
Una de esas historias es la que trata sobre que un Dom tenga varios sumisos a su disposición.
Aunque muchas personas aprovechen esa leyenda para poder disponer de distintas personas con las que fornicar (a expensas de la clase de relación sentimental ajena al BDSM que se tenga, claro), existe una práctica que consiste precisamente en eso: La Cesión.

La cesión es una práctica de protocolo (lo que quiere decir que sólo se suele practicar bajo riguroso control del Dom/Domme), haciendo que la mayoría de las parejas que opten por ejercerla sean parejas 24/7, aunque no esté supeditado a ello, por supuesto.
Esta práctica consiste en ceder a su sumiso personal ante otra persona Dominante para realizar sesiones. Aunque todo esto esté controlado por el Dom que lo ofrece, el otro Dominante debe seguir las pautas que le hayan indicado (de nuevo, respetando los límites establecidos por el sumiso en cuestión).

No es una práctica muy corriente y se suele dar de forma principal en Casas, Clanes o relaciones abiertas/poliamorosas. Aunque hay gente que llega a disfrutar cediendo a su sumiso ante personas desconocidas, no suele ser demasiado común porque suele carecer de uno de los factores más importantes: la confianza de haber conocido a la otra persona.

No hay que confundir la cesión con hacer un trío con dos Doms. La cesión, tal y como su nombre indica, consiste en ceder a una persona ante otra, renunciando durante un período de tiempo a su control.
También hay que tener en cuenta que, en relaciones 24/7, también existe la posibilidad de que dicha cesión sea algo más allá del sexo realizado en sesiones, pudiendo tener cierto control de cara al sumiso por la parte que obtiene al cedido. Aunque no sea algo común tampoco es demasiado raro teniendo en cuenta que es una práctica de protocolo en donde la jerarquía está bien establecida. Estos casos tienden a darse especialmente en situaciones en donde la distancia es un impedimento para la relación: viajes, trabajo, estudios... de esa forma el Dom o la Domme se aseguran de que su pareja pueda disfrutar con una persona de confianza.

Ahora bien, la cesión puede llevarse al extremo con lo que se denomina "subasta de esclavos". Esto es un evento que se suele realizar en clubs de BDSM o en Casas de una "familia". Aunque puede parecer (y ser) bastante sórdido, para poder pujar en dichas subastas se tienen que cumplir con ciertos requisitos a determinar por aquellos que la organicen. Habitualmente una prueba de estar libre de enfermedades, un periodo de prueba preestablecido, cierta experiencia y un aval suelen ser los requisitos más comunes, pero pueden variar según la escena local en donde se dé.
En dichas subastas, las personas Dominantes sacan a relucir a sus sumisos para que los pujadores puedan tener una sesión por una noche, aunque en rara ocasión se suele incluir el sexo como tal.


Como apunte personal diré que la Cesión es una práctica difícil de conseguir de forma satisfactoria. No sólo requiere de una relación fuerte en donde ambos estéis en sintonía para algo así, sino también de una mentalidad férrea para poder compartir o ser compartido. Si tenéis interés en la práctica recomendaría ir de poco a poco, empezar quizá por algo de cuckholding (que explicaré en un futuro artículo) o de tríos, para dar paso a algo más orientado a la Cesión como tal. Recordad que ceder una persona implica muchos riesgos físicos y mentales y sólo debería ser llevado a cabo por personas experimentadas en el mundillo del BDSM.